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Espiral de mujeres guitarristas
Un círculo en movimiento que se expande, se mueve y crece
La agrupación de damas guitarristas, celebra la salida de su primer trabajo discográfico con dos presentaciones: el domingo 28 de mayo en el CAFF y el 2 de junio en Hasta Trilce. Aquí hablan de cómo giran su arte y sus vidas en el Espiral
 
Foto: Prensa
por Gustavo Grosso,21.05.2017

Andrea Zurita,  Laura Zilber,  Agostina Elzegbe, Soledad Lazarte, Ana Larrubia y María Clara Millán tienen algo en común: tocan muy lindo la guitarra. Y la música, las canciones, el andar entre sonidos, las llevó a juntarse para darle forma al Espiral de mujeres guitarristas, un disco y concierto en el que juntas abordan diferentes repertorios de música argentina y latinoamericana, de autores como Juan Quintero, Quique Sinesi, Walter Heinze o Carlos Di Sarli, además de títulos propios, incluidas musicalizaciones de Oliverio Girondo y Gabriela Mistral. Participaron como invitadas en la grabación Luna Monti en voz y Mariana Mariñelarena en percusión, y mostrarán todo ese sentir los días 28 de mayo en el CAFF y el 2 de junio en Hasta Trilce.

¿Cómo surgió el Espiral de Mujeres Guitarristas?

Andrea Zurita: -Surgió por iniciativa de Ana, que un día vino a casa con una idea a raíz de una inquietud que tenía. Ella vio que tenía un disco hecho, un puñado de canciones que ella misma había creado o arreglado...y muchas ganas de compartirlas, de hacerlas sonar. Pero en Buenos Aires actualmente se ofrecen muchos espectáculos y el público es algo que se construye y no es de fácil acceso, sobre todo cuando los lugares priorizan la convocatoria en lugar de la calidad artística en sí para darte una fecha. A raíz de esta inquietud se le ocurrió agruparnos, ser varias mujeres guitarristas, compositoras, intérpretes, juntas haciendo movidas para que nos escuchen. Y así fuimos dando formas diversas hasta llegar a lo que hoy estamos siendo. En principio éramos 11 que deslizábamos ciclos de conciertos de manera solista, luego fuimos quedando nosotras 6 y aprovechando esta formación surgieron los sextetos.

María Clara Millán: -nació del deseo de dos amigas de mostrar la música para y a través de la guitarra desde un enfoque de valoración de lo femenino, partiendo de que en el mundo de la guitarra académica de donde venimos hay una notable mayoría masculina entre quienes están visibles y activos.

Ana Larrubia: -Espiral de mujeres guitarristas surgió a partir de una idea que tuve y que se la compartí a Agostina cuyo objetivo era reunir a mujeres guitarristas de distintos géneros para armar un ciclo de conciertos que durara un mes y también conocernos entre nosotras y eventualmente armar una red de guitarristas donde pudiéramos estar en contacto y compartir fechas, música, etcétera. Este ciclo de conciertos tuvo lugar en noviembre de 2014 y reunió a 11 guitarristas y duró conco fines de semana consecutivos. Quedamos tan contentas con lo logrado que decidimos continuar con el proyecto que fue transformándose de a poco en lo que es hoy: un grupo de 6 guitarristas que tocamos en diferentes formaciones: sextetos, dúos, tríos y también solistas.

¿Por qué el término espiral? ¿Cuál es la búsqueda musical de este ensamble?

AZ: -Espiral fue el nombre que se me vino desde el primer momento que Ana me compartió su idea. Ella mencionó agruparnos y ser como un "Circulo de mujeres", ahí le contrapropuse "Espiral", pues el espiral es un circulo en movimiento, que se expande, se mueve y crece. Tiene que ver con mi manera de pensar y sentir la música. Para mí es como un oleaje de movimientos y emociones que nunca está quieto. El círculo se cierra en sí  mismo, en cambio el espiral es un infinito fluir y se transforma sobre sí mismo.

AL: -El término “espiral” lo propuso Agostina refiriéndose al movimiento y expansión constante, que era un deseo y objetivo para este proyecto. En un momento pensamos en llamarnos “círculo de mujeres guitarristas”, pero el término “círculo” nos sonaba a algo cerrado.

MCM: -Para representar la idea de un círculo que crece y se desarrolla sobre su centro la palabra “espiral” nos pareció una imagen muy representativa del germen de este proyecto y sus infinitas vueltas.

AZ: -La idea de Espiral, se da en nuestro proyecto artístico, en la apertura y la intención de integrar e intercambiar experiencias con otras guitarristas - músicas de nuestro país. De esta forma se va ampliando y nutriendo el grupo con las diversas posibilidades que cada integrante fue buscando y encontrando a través la guitarra. Cada una de las integrantes tiene un amplio camino recorrido con la música, y transita una búsqueda particular, esto se nota en la manera de tocar y el repertorio que seleccionamos para tocar como solista. Y nos congregamos en las piezas de ensamble, éstas poseen elementos de raíz folclórica Argentina. Allí es donde unificamos criterios interpretativo, sonoro y nos pensamos como ensamble.

¿Cómo fue el trabajo de selección de las canciones para el disco?

AE: -Ya veníamos realizando presentaciones en vivo, con lo cual el disco es fruto del repertorio que se eligió para tocar en los shows. El orden del disco está también pensado en formato "espira lado" en el sentido de que fuimos escuchando que la nota final de una pieza "hilvane" de alguna manera con la siguiente buscando esta intención circular, redonda, sin quiebres ni puntas, como lo femenino, como la guitarra, como la naturaleza. A veces se da el camino inverso: se piensa el disco y luego se comparte. En este caso se armó una sólida propuesta musical y luego se manifestó en este disco. Se tuvo en cuenta que cada una aporte dos de sus músicas con las cuales se sienta más identificada como para compartirlas y se sumaron los sextetos.

MCM: -Quisimos plasmar algo del repertorio solista y de ensamble que veníamos compartiendo en los conciertos intentando elegir aquellas músicas que más nos conmueven y representan. En el caso de los temas solistas cada una hizo su selección, y los sextetos los elegimos pensando en buscar música original para guitarras que nos gustase, y en ese interín Agostina escribió la música para el poema de Mistral que es la única canción que compartimos todas.

AL: -La selección de los temas del disco se fue dando en torno al repertorio que elegía cada una para tocar como solista en los conciertos, que ya de por sí traen en sí mismos la impronta personal de cada una y los temas de sexteto se fueron proponiendo teniendo en cuenta estas mismas características que cada una trae: hay una milonga, una canción litoraleña y una canción que compuso Agostina especialmente para el Espiral

Son seis mujeres en un escenario, interpretando un instrumento cuya forma se parece al cuerpo de una mujer ¿Por qué eligieron tocar la guitarra?

AE: -Como bien preguntás somos seis mujeres, cada cual con su historia, su camino y sus vivencias. Fruto de eso es incluso lo que cada una construyó musicalmente, su sonido, su repertorio. Yo te cuento mi historia, pero es sólo una dentro del Espiral: yo hago música desde pequeña, desde que tengo uso de razón cantaba y creaba mis propias canciones a través del juego. A los 11 aparece el teclado en mi vida, empiezo a tomar clases de música y seguía cantando, era lo que más me gustaba. La guitarra aparece alrededor de los 15 a través de un compañero que la llevó a la escuela y me impactó. Empecé a tomar clases en la Escuela Municipal de Olavarría,  una pequeña y familiar escuelita de barrio que quedaba justo pegada a la mercería de mis viejos,  pensé en la guitarra como una herramienta para acompañarme cantando. Pero lo cierto es que también me acompañó en la vida. Muchas veces se convirtió en mi refugio. Fue mucho más que un instrumento, fue también mi amiga, mi confidente, mi medio para comunicarme y relacionarme con el entorno. Imaginate, 15 años, y en un pueblo como Olavarría, padres comerciantes y una familia donde no circulaba el valor del arte, sino que era más bien sobrevivir para llegar a fin de mes, trabajar y estudiar. Dentro de ese contexto la música me abrió un universo...

AZ: -Comencé desde chica a tocar la guitarra, sin pensar demasiado en la elección, creo porque es un instrumento que está arraigado en nuestra cultura. Presente en el tango y el folklore que se escuchaba en mi casa. Crecí en la ciudad de Salta, por lo tanto cada vez que contaba que estudiaba guitarra la referencia inmediata era la de Eduardo Falú.

MCM: -En mi caso la música siempre fue un viaje, y la guitarra apareció como la primera nave para seguir ese camino, como el cauce inductor para escuchar y meterme un poco más en mi sonido.

AL: -En mi caso particular elegí la guitarra porque justamente al ser adolescente me llamaba mucho la atención las pocas instrumentistas que había, o por lo menos las que estaban difundidas. Mi primera referente fue María Gabriela Epumer, que tocaba con Charly García, y escucharla tocar me inspiró profundamente las ganas de ser guitarrista.

Ustedes se proponen "la idea de revalorizar el lugar de la mujer a través de la música" ¿Cómo es ese desafío?

AE: -Más que un desafío lo tomamos como algo que "es". La mujer históricamente fue dejada de lado. Fue como solapada, en este mundo masculino, patriarcal, fue tomada como objeto: en su rol de ama de casa, de objeto sexual, o acallada, satisfaciendo los deseos de un otro. Es muy triste que llame la atención que una mujer "pueda". Pero es así. Llama la atención que una mujer desarrolle su talento, su creatividad, despliegue su potencial en un ámbito artístico, expansivo, que no es el estereotipo de mujer subordinada a otro. Y la música nos da ese lugar. La música permite conectar con la sensibilidad, lo afectivo, las emociones y sentimientos. Nos permite viajar, volar con la mente y la imaginación, abre puertas. Tiene un efecto más poderoso del que se conoce, porque la música le habla al corazón. Música hecha por mujeres... mujeres que se expresan en un mundo tan masculinizado. A muchos les impacta, pero a otros les causa tal vez otros sentires. Sea lo que sea no es lo más común. Para mi es uno de los lugares donde la mujer así como cualquier persona, sea del sexo que sea, puede ubicarse y hablar desde otro lugar: desde el arte.

AZ: -Las mujeres en el ámbito musical cada vez son más y desarrollan una actividad intensa en todo nuestro país. Mi intención es lograr abrir espacios de desarrollo musical, captando al público con una propuesta contraria a la oferta de consumo masivo. Sensibilizando al oyente con música que tiene contenido, que posee identidad nacional. Y a su vez transformar nuestra realidad desde nuestro rol social como músicas - mujeres en nuestra sociedad que necesita de cambios profundos, que tiene que contemplar e incluir al otro. Y desde lo cultural valorizar y potenciar la riqueza de todo nuestro país.

MCM: -Es intenso y árido a veces pero de enorme satisfacción al ver la libertad que vamos cosechando a través de la música.

AL: -En primer lugar, lo encaramos desde la visibilización. Hoy en día hay muchas mujeres músicas en los más diversos ámbitos musicales y eso tal vez lo notamos nosotras que somos mujeres porque estamos más atentas, sin embargo, notamos que no estamos del todo difundidas o visibles. El ejemplo que siempre doy es el del Festival Guitarras del Mundo, un festival importantísimo de la guitarra que hace muchos años viene celebrándose en nuestro país ininterrumpidamente, pero que programa a poquísimas mujeres guitarristas en comparación al número de guitarristas varones. El año pasado la programación contaba con 5 guitarristas mujeres de las cuales 3 eran extranjeras. Hubo sólo dos guitarristas mujeres argentinas.

A propósito de esos desafíos ¿Cómo analizan un presente tan atravesado por la violencia contra la mujer?

AE: -La violencia contra la mujer data de miles de años de historia. Ahora se está destapando este hecho, y se le está poniendo nombre. Pero no es algo que nos atraviesa ahora sino toda la vida. Es muy doloroso y da miedo. Es un tema muy delicado que nos toca muy hondo a las mujeres, y por tanto despierta múltiples opiniones y sentires. En lo personal me preocupa la violencia en sí misma. La violencia es un circuito dinámico que se da entre dos como mínimo. Tiene que ver con la falta de amor que hay en el mundo, con el obtener aquello básico que desde que nacimos se nos negó. Lo que todos necesitamos desde que llegamos a este mundo es amor. Y nos encontramos con otra cosa. Eso ya es violencia. Creo que si cada uno observa su propia violencia (porque todos generamos violencia) y cada uno trabaja sobre su propia persona para ofrecer al que tiene cerca lo mejor de sí, el mundo ahí va a empezar a cambiar.

AL: -Las mujeres en general estamos atravesando hoy un momento muy difícil respecto a los hechos violentos que lamentablemente se han hecho cotidianos. Sin embargo, siento que también hay un repudio generalizado hacia este tipo de violencia y que es necesario un profundo cambio de paradigma de parte de la sociedad en su conjunto. Desde mi lugar de música, siento que estar haciendo este proyecto de alguna manera me empodera.

MCM: -Las mujeres venimos expresando con más contundencia nuestro deseo y la rebeldía, y en un mundo tan dominado por la mercancía lo que venimos a proponer es invaluable por eso asusta y desencadena violencia. El grito de libertad que cada una puede encender desde su quehacer es para mí fundamental pero no nos podemos realizar exclusivamente en soledad, por eso es imprescindible juntarse y reclamar por las múltiples formas de violencia que se viene ejerciendo contra las mujeres que despertamos y generamos tanta revolución. Por eso podrán muchas veces callar nuestra voz, nuestro cuerpo, pero no hay forma ni modo de que se apague el Milagro de nuestro fuego.

¿Cómo es un ensayo del espiral? ¿Qué cosas pasan a medida que seis mujeres comienzan a hacer música?

AE: -Un ensayo del Espiral es inquieto, revoltoso, de mates y charlas, de comentarios que se van por diferentes temáticas a la vez, de encuentros y desencuentros, como la vida misma. Somos un equipo que se mueve de acuerdo a las necesidades propias y también de las demás. Hay solidaridad, fraternidad, es un encuentro de amigas que se juntan a tocar y también a trabajar, con alegría. A medida que empieza la música empezamos otro lenguaje, salimos de nuestra mente, acallamos las palabras y cobra protagonismo este universo sonoro, ahí nos integramos más que nunca. Y las seis nos convertimos en una. Ya no hay divisiones ni fragmentaciones, hay música, ya no somos mujeres, ni guitarristas, ni amigas, ni nada con nombre. Somos eso: música, movimiento, algo mucho más sutil. Esto es lo que la música genera, que hoy en día, es para mí, revolucionario.

MCM: -Si bien algunas ya nos conocíamos musicalmente fuimos armando muy orgánicamente un código común donde entramar la singularidad de cada una en un nuevo sonido de grupo. Así elegimos el repertorio y nos distribuimos los roles buscando generar una nueva unidad.

AL: -Los ensayos de Espiral siempre son muy cálidos y amenos. Logramos un muy lindo vínculo entre las 6 y creo que eso se refleja en la música y en el escenario.

 
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Domingo 28 mayo, 20hs / CAFF, Sanchez de Bustamante 772. $150
Viernes 2 junio, 21hs / Hasta Trilce, Maza 177. $150. Reserva en www.hastatrilce.com.ar

DATA
Un Espiral de mujeres guitarristas

Después de tres años de actuar juntas en modo autogestivo, las seis solistas que integran la Espiral de mujeres guitarristas presentan en vivo su primer disco, los días 28 de mayo en el CAFF y el 2 de junio en Hasta Trilce. Seis guitarristas, alguna de ellas compositora, otra además cantante, Andrea Zurita,  Laura Zilber,  Agostina Elzegbe,  Soledad Lazarte, Ana Larrubia  y  María Clara Millán abordan diferentes repertorios de música argentina y latinoamericana, de autores como Juan Quintero, Quique Sinesi, Walter Heinze o Carlos Di Sarli, además de títulos propios, incluidas musicalizaciones de Oliverio Girondo y Gabriela Mistral. Participaron como invitadas en la grabación Luna Monti en voz y Mariana Mariñelarena en percusión.  
Dentro del colectivo cada una mantiene su individualidad en interpretaciones para guitarra sola o canciones para canto y guitarra, y tres tracks las reúnen en sexteto. Los arreglos de otros compositores pertenecen a las intérpretes.  Zurita,  Zilber,  Elzegbe,  Lazarte, Larrubia  y  Millán se reunieron por primera vez en 2014 y desde entonces actuaron en salas de Buenos Aires como Teatro Payró, Hasta Trilce, Universidad Sarmiento, La vieja guarida, La Trama, Vicente el Absurdo y Circe, además de distintas ciudades en Salta y Jujuy. Individualmente, las integrantes del grupo han actuado en importantes salas de Argentina, Latinoamérica y Europa, han recibido numerosos premios (ver biografías abajo)

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