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El Linetzky Klezmer Trío presenta Nuevos Aires Klezmer
Cuando la música klezmer está los genes
La banda de los hermanos Andrés Bruno y Matías presenta nuevo disco el jueves 18 de mayo en el CCK de Buenos Aires
 
Foto: Prensa
por Gustavo Grosso,05.05.2017

El Lineztky Klezmer Trío -Andrés Linetzky en piano, Bruno Linetzky en clarinete y Matías Linetzky en trompeta y mandolina- presenta su tercer disco Nuevos Aires Klezmer, integrado en su mayoría por composiciones originales del grupo. Estos temas poseen simultáneamente una profunda esencia judía y ciudadana. Se ha logrado una expresión nueva de ambos géneros (klezmer y tango). Se aprecian elementos de uno y otro de manera genuina e indivisible. En  el disco editado por Epsa, participan como invitados importantes músicos de la actualidad como Ignacio Varchausky en contrabajo, Ramiro Gallo en violín,  Carlos Corrales en bandoneón, Pablo Ben Dov (Bomba de Tiempo, La Grande) en batería y percusión. Participan, además, otros miembros de la familia que no forman parte estable del grupo. Es un disco en el que canciones originales basadas en ritmos como el sher, el freilaj o el vals, conviven con reminiscencias tangueras, y lo convierten en un homenaje y, a la vez, una actualización refrescante de la música judía.  

¿Por qué eligieron ser músicos?

Andrés: -Mi abuelo era violinista y fue fundador de la orquesta sinfónica de Avellaneda. Tengo recuerdos de muy chico viendo los ensayos de la orquesta en el teatro Roma, a media cuadra de mi casa. Un día estaba jugando en la casa de un amigo y la mamá lo vino a buscar para llevarlo a la clase de piano en el conservatorio del teatro Roma. Como yo estaba jugando con él, lo acompañé y cuando volví a mi casa le pedí a mi mamá que quería tocar el piano. Mi mamá no dudó un segundo en inscribirme en el conservatorio, y ahí empezó mi carrera. Tenía seis años. Ya antes, a los cuatro, mi mamá nos llevaba a los talleres del Colegium Musicum.

Matías: -En nuestra familia era ley que a los 8 años debíamos ir al conservatorio musical que estaba en la esquina de casa. Mis hermanos y yo estudiamos música desde niños. El ser musical, en nuestro caso, fue más una decisión educativa que de oficio. Nos criamos con la música.

Bruno: -Era una tradición familiar. Había que tocar algo. Mi abuelo tocaba, mi papá tocaba, Andrés tocaba. Vivíamos a una cuadra del teatro Roma de Avellaneda. Era algo natural que suceda.

¿Bruno ¿Por qué elegiste tocar el clarinete?
Bruno: -Es el instrumento que elegí inducido por el gusto de mi padre por el instrumento. Empecé a estudiar clarinete a los 8 años, con un viejo instrumento italiano, de marca Orsi, que era de mi bobe Rosita. A ella le dedicamos uno de los temas del nuevo disco. Supe luego, que el clarinete y el violín tienen una gran asociación con la cultura idish de los judíos de Europa Oriental. Mi zeide nos contaba que se usaban esos instrumentos porque eran fáciles de transportar. Recordemos que los judíos sufrían frecuentes persecuciones en la Europa de la preguerra.

Matías ¿Cómo suena la mandolina de tu bisabuela?

Matías: -Es un instrumento mágico que guarda en su sonido el legado de nuestra familia y la historia de nuestro querido pueblo Israelita.

¿Cómo le cuentan a alguien que  nunca escuchó Klezmer de qué se trata esta música?

Andrés: -Es la música que tocaban los judíos en sus pueblitos de Europa oriental. La que se tocaba en casamientos, eventos, fiestas religiosas, y en las casas. Era una verdadera expresión artística de la vida judía.

Matías: - Es una música popular que sirve tanto al baile como a lo reflexivo y nostálgico.

Bruno: -Le recomendaría que vea la película “el violinista en el tejado”.  Está basada en un libro del escritor Scholem Aleijem. Esa película es una muestra de la literatura, música y humor de la cultura idish. La música klezmer es la expresión musical de esa cultura. En nuestro caso como músicos, transmitimos esa cultura que recibimos en forma directa a través de nuestro zeide (abuelo). Él era violinista y una expresión cabal de esa cultura. Era un gran contador de historias y chistes que recordaba de sus vivencias en su pueblo natal, Beltz.  Podemos decir que nos enseñó, no solamente las notas, sino todo ese bagaje cultural que las rodea.

¿Cómo se fusionan (si esa es la expresión que querrían usar) la música klezmer y el tango- o aires tangueros- en este disco?

Andrés: -Ambas músicas son reflejo y expresión de sentimientos de gente común, expresiones populares.  La música klezmer, de pequeños pueblos;  el tango, de una gran ciudad. Pero ambas expresiones de gente corriente. Como judíos y porteños poseemos ambos sentires. Entonces es lógico en nuestra música aparezcan sonoridades entrelazadas.

Bruno: -A mí no me gusta del todo la expresión música de fusión. Creo que al igual que en la vida, uno tiene múltiples influencias. La identidad de una persona depende de muchos factores. Nosotros recibimos educación judía, pero también somos argentinos, nacidos en Avellaneda y porteños hasta la médula. Pero no es que decidimos mezclar el tango con la música judía. Creo que como músicos recibimos mucha información e influencias que son parte de nuestra identidad. Me gusta pensar que nuestro disco expresa quienes somos. Incluso podemos ver que las composiciones de cada uno de nosotros tienen su estilo. Pero se amalgaman bien, tenemos muchas cosas en común que hacen a la identidad nuestra y de nuestra música.

Crecieron en una familia con tradición musical ¿Qué músicas escuchaban cuando eran chicos- además del klezmer? Lo que recuerde cada uno…

Andrés: -Mucho Beatles, Mozart, música clásica en general, hasta música de neto corte popular como el Trío San Javier o el Paz Martínez, Margarito terere, los parchís o Menudo. Lo gracioso es que en mi casa no se escuchaba tango.

Matías: -Yo recuerdo Beatles, Hermanos Ávalos, Cesar Pueyrredón, Mozart, Beethoven, Bach y Juan Luis Guerra.

Bruno: -¡De todo! Música clásica, tango, folklore, los Beatles, María Elena Walsh, Margarito Tereré…

¿Cómo podrían resumir la búsqueda del disco Nuevos Aires Klezmer?

Andrés: -Buscamos aportar a la música que nos enseñó nuestro zeide, un nuevo capítulo, escrito en Buenos Aires.

Matías: -Creamos melodías nuevas que suenan como clásicos del estilo y buscamos también algunas melodías clásicas para hacerlas sonar actuales. Nuestro grupo siempre juega con el tiempo. Le damos vida a un folklore de antaño para que sea moderno.

Bruno: -En nuestros discos anteriores, contamos la historia que recibimos de nuestro zeide. Fue algo muy lindo, sin embargo podía surgir la pregunta ¿Y ahora qué? En este disco mezclamos el pasado con el presente, refleja quienes somos. En mi caso en particular, yo no soy un compositor muy prolífico. Para este disco, sentí una necesidad de sacar algo que tenía dentro de mí.  Para mí, la búsqueda del disco fue encontrarnos con quienes somos.

De un tiempo a esta parte surgieron muchas orquestas nuevas y muchos cantores de tango... ¿Cómo vivís el momento actual de la música ciudadana?

Andrés: -Creo que como nunca en la historia del tango hay una producción de música inabarcable. En ella conviven desde el tango tradicional hasta el tango similar a la música contemporánea.  Como en todo género, hay buena y mala producción. Lo que está en el debe del tango es la ampliación del público.

Fuiste alumno de Salgán, acompañaste a Leopoldo Federico a Mariano Mores... Imaginá que podés juntar en un escenario a un seleccionado de los músicos que te gustan ¿Quiénes no podrían faltar en ese equipo?

Andrés: -Realmente sería injusto nombrar solo a algunos músicos que me marcaron, porque tuve la suerte de tocar y conocer enormes músicos y grandes amigos; gente que ya no está y gente muy joven. Creo que, en lo personal, valoro no sólo a los grandes músicos, sino a aquellos con los que viví buenos momentos.

¿Cómo es el mundo musical de la familia Linetzky?

Andrés: -En la casa de mi mamá sigue estando el piano que yo usaba de chico. Cuando nos juntamos todos, el piano es el centro de la escena donde van pasando distintos pianistas y todos cantamos alrededor. A su vez ahora hay que compartir el lugar con la nueva generación que, por ahora, sólo para jugar quieren usar el teclado. Compartimos desde canciones que compone mi hermano Matí, hasta estudios de Chopin que toco yo, al sapo Pepe para delirio de los más chicos.

Matías: -Somos una familia de músicos pero nuestro mayor capital fue el acceso prematuro desde la niñez a la escucha de un variado abanico de audición musical. Esta posibilidad nos la dio nuestro padre que es un gran conocedor de la música clásica.

Bruno: -Cuando éramos chicos, era tocar todos los fines de semana con mi zeide, y en las fiestas familiares. Creo que eso está cambiando y tengo otra perspectiva desde que soy padre.  Es muy emocionante haber recibido esa identidad musical, mantenerla viva y empezar a transmitirla a la generación que nos sigue. En este disco, Manu, mi hijo mayor, toca el violín en un tema. También se escucha su voz y la de mi otro hijo, Facu. Este disco representa la continuidad, mantener viva esa llama.

Y finalmente ¿Qué tienen pensado para la presentación del disco?
Andrés: -Se generan momentos de mucha emoción cuando tocamos con mi familia porque a la gente le llega mucho ver una familia tocando música en un escenario. Y a esto se suman los amigos invitados, que son grandísimos músicos. Entonces, seguramente, será una noche mágica.

Matías: -Generamos un clima familiar y compartimos nuestra música con el público de esa manera. Nosotros somos hermanos y la idea es incluir al público y hermanarlo por un rato a través de la música.

Bruno: -¡Hacerlos sentir a todos como en casa!

 
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Presentaciones en vivo
Jueves 18 de mayo, 19, CCK, Sala Argentina, Sarmiento 151, entrada gratuita

Acerca de los hermanos

Andrés es pianista, compositor, arreglador y director. Egresado de la Escuela de Música Popular de Avellaneda en Tango y en Jazz, es también graduado del Instituto de Música de Avellaneda, y fue alumno de Horacio Salgán y Rodolfo Mederos, entre otros maestros. De activa y extensa trayectoria en la escena del tango, conformó e integró desde principios de los años 90 diferentes grupos y orquestas, como Tangata Rea, Vale Tango, la compañía Tango x2, la Orquesta del Tango de Buenos Aires, la Orquesta Típica de Ariel Ardit y la Selección Nacional de Tango, entre otros. Grabó más de 65 discos y recorrió 250 ciudades del mundo.

Bruno toca el clarinete, uno de los más característicos instrumentos del klezmer y es médico cardiólogo graduado en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Ha estudiado clarinete, saxo y piano con distintos maestros y en el Conservatorio de Música Popular de Avellaneda. Ha integrado los grupos de música judía Orquesta Kef y La Gypsy de SherBamate Productora.

Matías participa en el trío tocando mayormente trompeta y mandolina. Es multi-instrumentista, compositor y arreglador. Comenzó a estudiar música formalmente a los 8 años. Completó sus estudios en el Conservatorio Municipal y en la Escuela de Música Popular de Avellaneda. A los 18 años entró en el Conservatorio Nacional López Buchardo, en la carrera de dirección orquestal. Como autodidacta ha incursionado en varios instrumentos, escribió varias canciones e integra la Orquesta Kef.

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